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Que Noches Aquellas cuando Chavales de Habbo Hotel

Hoy estoy recordando buenos momentos, justo me remonto a los 15 años de edad. Nuestras primeras visitas en Habbo entre mi hermano y yo fue en un cibercafé cerca en la colonia en que vivimos. Íbamos Erick y yo y pasábamos al rededor de 4 a 6 horas jugando los fines de semana en Habbo de Inglaterra… No sabíamos de que trataba el juego, incluso hablábamos poco inglés con los demás jugadores pero nos divertíamos un montón y pues al cibercafé era mejor que salir a bailes de música rebajada o vallenata, no era nuestro estilo en ese tiempo.

Nosotros de chavales eramos más de un estilo Rockero-Hiphop-Electrochillout (Vaya forma de describirlo jaja)… Cerca de nuestra colonia, no había muchos chavalos de ese estilo, ya gran mayoría querían vender drogas, tomar cerveza, entrar en peleas y pertenecer en pandillas, quiero destacar que un tiempo me junté con algunos grupos, pero no sé, nunca me sentí parte de ellos. Así que me encerré en jugar football americano, y los videojuegos. Tampoco es que fuera el niño encerrado en su cuarto, salía, me divertía, tomaba. Pero en aquellas épocas Habbo Hotel, algunas veces ahorraba mucho tiempo, dinero, transporte y tener que regresar muy borracho expuesto, así que le fuimos agarrando gusto.

Al pasar los años, abandonamos Habbo Hotel, y nos dedicamos a socializar verdaderamente, hasta el 2005 que todo comenzó. Lo recuerdo muy bien, un día mi mamá nos llega con la sorpresa que instalaría Internet ADSL de alta velocidad, ya que la compañía había integrado una nueva tecnología en la zona y decidimos mi hermano y yo abrir Habbo, usar Youtube, y otros sitios que necesitaban ADSL para poder funcionar mejor. En aquellos tiempos, tener cable e internet en la zona en que vivía era un lujo, nosotros durante esa temporada de frío (Hacia un montón) la disfrutamos bastante.

Mientras Erick jugaba, yo me pasaba a ver Adult Swim en Cartoon Network, y de igual forma él por su lado. Cuando salía el fantasma del espacio, o pollo-robot lo veíamos juntos. Sabes lector, hoy siento ese clima de satisfacción de felicidad, aunque era muy poco lo que teníamos, lo disfrutaba muchísimo. Al pasar el tiempo, se llegó mi cumpleaños, y en Habbo existían los créditos para comprar furnis, y mi mamá decidió regalarme algunos cuantos… Para serles honestos yo estaba un poco deprimido, no podía conseguir trabajo y la inseguridad respecto a los cárteles de la droga estaban aumentando, así que para mi representaron como si fuera un regalo real… Cada 100 créditos costaban 11 pesos aproximadamente, por una llamada se abonaban… “Caching” (Monedas callendo) se escuchaba el sonido al registrase los créditos en el monedero de Habbo, lo mismo en el teléfono.

Eran buenos tiempos, al pasar los días conocí a algunos amigos, si lo leen ellos recordaran lo bueno que fue todo antes de comenzar las guerras de Imperios, y la obsesión por ganarlo todo. Siempre fui muy competitivo, lo soy siempre. Digo, ¡Que noches aquellas! No por las victorias, sino me refiero antes… Cuando veíamos películas mi familia y yo, y sin pelear nos turnábamos la PC que teníamos Erick y yo… Donde adolescente le preguntaba cosas burdas y muchas veces inocentes a mi madre, “la jefa”. Muchos de mis amigos así le dicen también “La Jefa”.

Para serles honesto, crecí rápido, tuve que hacerlo. La vida en México te empuja a tener 20 desde los 15 años de edad. Trabajar, estudiar, jugar football americano, salir con amigos… Y el abrazo de casa el fin de semana era ver TNT, HBO comiendo palomitas, y jugando Habbo Hotel… ¿Recuerdas eso? ¿Verdad que eran tiempos chingones? Tal vez a ti te tocó diferente.

Hoy estoy apunto de viajar a Houston, en medio de una pandemia mundial… Quiero dejar esto por acá como una memoria de este momento. Tengo 33, he vivido como si tuviera más de 40… De verdad, no miento. Pero para serles honesto, estoy recuperando parte de lo que se fue, o lo que olvidé, los más nostálgicos le llaman “Regresando a los básicos”. Nunca es tarde, siempre es buen momento.

Siempre me ha dicho “La jefa” que soy un pastelero que quiero sacar el pastel del horno, en forma de metáfora, haciendo referencia en que soy tan intenso que algunas veces forzaba las cosas, para que salieran… ¡Y claro que salían! Pero ahora entiendo después de madurar tanto, que la vida es un maratón, no una carrera… En forma de analogía volteo para atrás y veo que sin querer lo he recorrido bien.

Cierro los ojos, respiro el aroma de navidad, y vuelvo a ese momento donde no sabía que se estaba yendo… Este también. Abrazo enorme a los que lo leyeron, y tal vez les recordé algo de sus vidas.

Paz.