La burbuja inmobiliaria de 2008 infló los precios de las viviendas hasta niveles insostenibles antes de estallar, arrastrando al sistema financiero global y desencadenando la Gran Recesión que devastó millones de familias.
La burbuja inmobiliaria de 2008 infló los precios de las viviendas hasta niveles insostenibles antes de estallar, arrastrando al sistema financiero global y desencadenando la Gran Recesión que devastó millones de familias.